La situación de pillaje, delincuencia, matonaje, amenazas, asaltos e incendios por parte de turbas no es algo nuevo.
Algunas lecciones podemos obtener de los azotes de la naturaleza en estos días, he aquí las de nuestra experiencia y reflexiones.
Poner panderetas para dividir nuestros sitios es dinero desperdiciado. La mayoría se desplomaron. La ligustrina y otros cercos vegetales responden mejor y adornan más.
De los teléfonos celulares lo único que funciona rápido son los buzones de voz. No nos fallaron y corren los segundos. No existe mejor defensa de nuestros hogares que la que pueden hacer los vecinos organizados. Así lo hicimos en nuestra Villa Padre Alberto Hurtado de Chillán, con señales convenidas y defensa perimétrica coordinada entre los pasajes y calles.
Aprovechamos de conocernos entre los moradores y organizar convivencias para un futuro próximo. Convenientes identificaciones y coordinación con la fuerza pública se logra buen resultado.
Sugerimos al Gobierno y poder Legislativo una modificación o ampliación a la Constitución que señale que en situaciones de calamidad pública en una, varias regiones o el país entero, el Decreto de Estado de Excepción con Toques de Queda en que las FF.AA. y de Orden asuman el mando ya que son las únicas fuerzas que los ciudadanos respetan.
Ellas están organizadas como instrumentos de la política para controlar las situaciones de pillaje, logística y de orden público como ha quedado demostrado.
Por último una reflexión: La situación de pillaje, delincuencia, matonaje, amenazas, asaltos e incendios por parte de turbas organizadas, esto no nació ayer. Es lo que se ha sembrado desde los años 60' adelante y que ahora se cosecha.
Saluda atentamente,
por Gonzalo Fuenzalida | 29/7/2010
por Alan y Alejandro Krausz | 29/7/2010
por Moisés Russo | 29/7/2010
por Marcelo Brunet | 29/7/2010
por Pedro Paulo Marín | 29/7/2010